¿Cómo es el post operatorio y la recuperación por extracción de la muela del juicio?

Las muelas del juicio, cordales o terceros molares son los últimos dientes fijos que le salen a las personas en la boca. Suelen aparecer entre los 17 y los 25 años, aunque hay personas a las que nunca le salen.

Las muelas del juicio suelen salir sin problemas como las demás piezas dentales. Sin embargo, hay quien sufre mucho cuando erupcionan porque la mayoría de las veces no tienen espacio para salir y puede causar mucho dolor al intentar colocarse. En este caso, no queda otra opción que extraer la pieza antes de que salga o una vez fuera ya que se corre el riesgo de deformar el resto de la dentadura. Así que una operación para extraer la muela de juicio es algo bastante frecuente en la sociedad.

Si es tu caso y tienen que intervenirte, debes tener especial cuidado con la higiene durante las dos semanas que dura aproximadamente el proceso de recuperación ya que es una zona donde hay riesgo de infección. Debes ser riguroso con las recomendaciones de tu médico para evitar volver a tocar la zona, así como tampoco sufrir las consecuencias de no haber hecho una buena cura.

 

Recomendaciones para una buena recuperación

El proceso de recuperación lo marcará según haya ido la intervención y las circunstancias en general. Probablemente tu odontólogo te dará unas pautas que puedes llevar a cabo para una recuperación normal. No obstante, te adelantamos algunas que, como ves, no son nada difíciles de seguir:

  • Desde el primer día hasta, incluso, una semana después de haberte operado.
  • Hidratación. Beber mucha agua después de la operación es una de las cosas más importantes que debes hacer para una buena recuperación. Está completamente desaconsejado que bebas con pajita ya que el esfuerzo al succionar puede producirte coágulos de sangre.
  • Alimentación. Durante las primeras 24 horas es bueno comer alimentos blandos o triturados, evitando por supuesto los duros, picantes o calientes.
  • Higiene bucodental. Las primeras 24 horas no puedes cepillarte, ni enjuagarte la boca, ni escupir. Una vez pasado ese periodo puedes retomar los hábitos de cuidado bucodental.
  • Si fumas, debes esperar un mínimo de 72 horas para consumir tabaco. De lo contrario, puede retrasar el periodo de recuperación o, en el peor de los casos, que se complique.

 

Consecuencias de no curarse

Las visitas con tu profesional serán frecuentes para evaluar el progreso de la recuperación. Si has seguido las indicaciones correctamente, en teoría, no debería haber problemas con tu recuperación, pero si no las has seguido puedes encontrarte, por ejemplo, con:

  • Dificultad para tragar o respirar
  • Sangrado abundante
  • Fiebre
  • Dolores muy fuertes imposibles de aliviar con medicamentos
  • Pus que supura por la herida
  • Mal olor de la boca
  • Entumecimiento o falta de sensibilidad en la zona
  • Daños en los nervios
  • Cualquier otra complicación de gravedad

Cómo ves, el postoperatorio de una intervención para extraer la muela de juicio tiene unas recomendaciones muy sencillas para la recuperación y las consecuencias pueden ser muy desastrosas, si no se sigue el procedimiento habitual.

¿Qué es un curetaje dental?

El curetaje dental es un saneamiento profundo que se le hace a un paciente cuando la limpieza diaria no es suficiente para eliminar la placa bacteriana o sarro acumulado. Se hace para evitar enfermedades de las encías como la gingivitis o la periodontitis.

Este tratamiento se lleva a cabo cuando las encías están ya muy inflamadas. Se empieza por una limpieza bucal para eliminar la suciedad y el sarro de los dientes hasta la línea de las encías. Luego se utilizan los instrumentos propios de este tratamiento que se llaman curetas para hacer una limpieza más profunda, un raspado y alisado de la raíz. Se suele utilizar anestesia local y, dependiendo de la suciedad que haya, el trabajo se realizará en una o dos sesiones. La primera es de evaluación y en la segunda ya se hace la limpieza. En casos más graves, si el profesional lo cree oportuno, ampliará el número de sesiones.

 

¿Por qué es importante un curetaje dental?

La gingivitis es la fase leve de la enfermedad de las encías las cuales están hinchadas, rojas y suelen sangrar. La mayoría de las veces se debe a una falta de higiene o acumulación de placa y sarro. Si se recibe un tratamiento a tiempo, la condición es reversible y no tiene por qué haber infección grave.

Pero si no le prestas atención a la gingivitis, se convierte en periodontitis, que es la parte más grave de la enfermedad de las encías. Una vez se llega a esta etapa, los huesos y los tejidos pueden deteriorarse muchísimo como resultado de la inflamación causada por la infección.

Durante el proceso inflamatorio, las encías y los dientes se separan, creándose espacios o bolsas debido a una infección que provocan las bacterias que se acumulan dentro. Esto, a su vez, le causa un daño al hueso y, por consiguiente, la posterior pérdida de piezas dentales.

 

Diferencia entre el curetaje y la limpieza dental

El curetaje y la limpieza dental se hace con el mismo fin: eliminar la placa bacteriana y sarro acumulado en la dentadura. La diferencia está en el procedimiento que se lleva a cabo en ambas intervenciones.

La limpieza dental es más superficial que el curetaje. Abarca el cuello del diente, espacios entre los dientes y línea de la encía. Y el curetaje, es una limpieza interna del periodonto que va por debajo de la línea de la encía.

Los profesionales de la odontología recomiendan hacerse una limpieza dental una o dos veces al año, dependiendo de la higiene que lleves o del estado de tu boca. Pero, ¿cómo saber si necesitas un curetaje?

El curetaje, al ser una intervención que se hace en el interior, dificulta la percepción del sarro o suciedad que se pueda acumular en los dientes. Se puede practicar sin que haya síntomas previos. El problema es que el daño ya está hecho; por lo que, para limpiar correctamente las piezas dañadas hay que llegar hasta la raíz. Una vez que se ha hecho, la encía se vuelve a unir al diente sin problemas.

Nervio dental y dolor de muelas

El nervio dental se corresponde con la pulpa del diente que es un tejido blando que se encuentra en la parte interna de las piezas dentales y que conecta las células especializadas, los vasos sanguíneos y las terminaciones nerviosas por las cuales sientes el dolor dental.

El dolor de muelas puede tener diferentes orígenes que se averiguan estudiando las características de ese dolor. Y cuando el profesional de la odontología sepa de dónde viene el malestar, te aplicará el tratamiento más adecuado para curarte. Vamos a ver, en primer lugar, por qué duelen las muelas.

 

Origen del dolor de muelas

El nervio dental es el principal responsable del dolor de muelas ya que viene por una inflamación de la pulpa conocida como pulpitis. Y puede verse afectada de diferentes maneras:

  • Caries
  • Traumatismos
  • Desgaste dentario
  • Gingivitis
  • Empastes

En cualquiera de estos casos, el dolor se puede sobrellevar, pero cuando el dolor de muelas es a causa del nervio, se convierte en insoportable y el proceso de cura es diferente.

El primer síntoma que te dice que el nervio está dañado es la gran sensibilidad que tienes en tu boca. El nervio se inflama y, aunque no siempre es perceptible a la vista, el paciente nota perfectamente la hinchazón porque siente adormecimiento de la zona.

El dolor de nervios dentales es insoportable porque se infecta. Te darás más cuenta cuando estés acostado o si tomas cosas calientes que, por cierto, aconsejan justo lo contrario: aplicar o tomar frío. Si después de todo, el dolor sigue y, además es intenso, probablemente haya que intervenir para practicarte una endodoncia.

 

Tratamientos para el dolor de muelas por problemas en el nervio dental

Cuando te duele la muela, a priori, es difícil determinar de dónde puede venir el malestar porque muchas veces la molestia es tan grande que tienes la sensación de que te duele toda la cara, incluso, el oído. Es un dolor que se extiende y no sabes concretar muy bien dónde está el punto exacto.

Cuando te ocurra, lo mejor es ir al odontólogo para que te examine y determine el protocolo que deberás seguir. ¿Qué se suele hacer en estos casos?

  • Empastes. Si el origen es una caries
  • Endodoncia. Si el daño dental es más severo, habrá que limpiar la parte interna de la pieza afectada que consiste en extraer el nervio dañado, limpiar la zona y sellarla.
  • Exodoncia. Es una de las últimas opciones que se barajan ya que consiste en extraer la pieza dentaria. Se hará si el profesional lo cree oportuno, debido al gran deterioro y a que sea muy difícil su reconstrucción. También se extraerá la pieza en el caso de que la infección sea tan severa que pueda afectar a la salud del paciente.

La primera opción es visitar al dentista porque a veces la inflamación es muy grande y no se puede intervenir. Primero hay que bajarla y el profesional puede recetar antiinflamatorios que alivien el dolor, así como también rebajar los efectos de la infección. Si no conoces ninguno, puedes consultar la página del Colegio Oficial de Odontólogos (COEM) donde encontrarás profesionales de confianza.

Consejos Para Tener los Dientes Más Blancos

El color natural de los dientes puede verse afectado por diversos factores como el debilitamiento del esmalte o por el consumo de alimentos que producen manchas.

Además, con el paso del tiempo los dientes pierden progresivamente su tonalidad adoptando un tono amarillento y haciendo que aparezcan manchas.

Existen diversos tratamientos que pueden ayudar a recuperar el color natural de los dientes, y se distinguen entre métodos caseros o rutinarios y métodos realizados por un especialista.

Los caseros son aquellos que una persona puede llevar a cabo por ella misma con sus propios recursos, sin recurrir a un especialista para ello. En el caso de los segundos, son aquellos para los que necesitamos la ayuda de un dentista o un odontólogo especializado. A continuación te explicamos en detalle en qué consiste cada uno de ellos.

Consejos caseros para que nuestra dentadura mantenga su color

Aquí tienes una serie de consejos caseros que puedes llevar a cabo sin tener que recurrir a un especialista.

  • Añadir alimentos con propiedades blanqueadoras: Como los lácteos, que debido al ácido láctico que poseen fortalece el esmalte de los dientes. La coliflor o el brócoli ayudan a segregar más saliva y esta actúa como un limpiador natural.
  • Cambiar el cepillo dental cada 3 meses: Los cepillos de dientes con el tiempo suelen acumular gran cantidad de bacterias en las cerdas. Por ello, lo ideal es cambiar los cepillos o cabezales cada tres meses.
  • Moderar el consumo de ciertos alimentos: Alimentos como el café, el Vinotinto o vino blanco, la salsa de soja, el kétchup, el té, entre otros, suelen generar manchas sobre el esmalte de los dientes. No es necesario evitarlos, de hecho, con moderar su consumo y realizar una buena limpieza bucodental después es suficiente.
  • Evitar el cepillado brusco: Es posible pensar que cepillar los dientes con fuerza proporcione una mejor limpieza, pero esto no es cierto. El frotar de manera brusca las cerdas del cepillo sobre los dientes provoca un desgaste del esmalte.
  • Utilizar hilo dental: Es importante que al menos una vez al día se haga uso del hilo dental. Ayuda a alcanzar aquellas zonas entre los dientes que el propio cepillo no pudo.
  • Usar pasta de dientes blanqueadora: No poseen la capacidad de blanquear por si solas, son, de hecho, un complemento para el tratamiento de blanqueamiento.
  • Evitar apretar la dentadura: Hábitos como apretar la mandíbula por estrés o por el trastorno del bruxismo suelen desgastar la capa de esmalte dental.
  • Utilizar enjuague bucal: El enjuague bucal ayuda a prevenir la acumulación de sarro y caries en la dentadura, además del mal aliento.
  • Tomar mucha agua: El tomar agua favorece a mantener la humedad de la boca, lo cual actúa como un limpiador.
  • Evadir chicles con azúcar: El azúcar en los dientes suele acumularse y favorece la formación de caries. Las bacterias suelen tener la facilidad de convertir este hidrato en un ácido que logra desmineralizar el tejido dental.

Opciones de blanqueamiento dental realizados por un especialista

Uno de los métodos que existen para deshacer las manchas que se encuentran en el esmalte dental es la fotoactivación. Para la eliminación de las manchas se realiza este procedimiento en el cual se hace uso de productos químicos y físicos. El blanqueamiento se trata de la oxidación de las moléculas de las machas, utilizando peróxido de hidrógeno activado por medio de una fuente de luz.

Es un método muy utilizado actualmente debido a que es muy eficaz, manejándose altas concentraciones de blanqueador.

Este método no se utiliza en pacientes que posean caries, enfermedades periodontales o incluso acumulación de sarro, y para ello, el especialista se asegurará de la salud bucal antes de iniciar el tratamiento.

Tipos de Prótesis Dentales en Implantología

Tipos Protesis Dentales Implantologia

Los avances en la odontología han permitido poder resolver gran cantidad de afecciones o deficiencias, sobre todo en el caso de la falta de dientes. Los implantes fueron creados con el objetivo de reemplazar aquellos dientes faltantes y así, que la mandíbula pueda desempeñar las tareas de una dentadura completa y totalmente sana.

 

Variedad de alternativas adaptadas a cada necesidad

Existen gran variedad de implantes dentales, cada uno para cada caso particular a decisión del paciente o del especialista. Debido a esto, se puede abordar gran cantidad de casos de dientes faltantes.

 

Prótesis unitaria

Este tipo de prótesis es ideal cuando el paciente ha perdido una pieza dental. Este se coloca de manera fija a través de un tornillo de titanio biocompatible para adherirlo al hueso dentro de la encía. Una de las ventajas de este tipo de implante es que es el más estético, puesto que luce como un diente real.

Este tipo de implante va a depender de la cantidad de hueso que disponga el paciente.

 

Prótesis sobredentadura

Con este tipo de implante se consigue la sustitución parcial o completa de la dentadura. Son removibles y se sitúan sobre implantes de las cuales se sostienen. Son bastante resistentes fabricados con resina reforzados con cobalto, lo cual les aporta fortaleza.

Posee ventajas como el aumentar la fuerza de la dentadura para masticar. Ofrece una apariencia mucho más natural que la de prótesis tradicionales y completas, además de que se mantiene fija durante los movimientos de mandíbula.

 

Prótesis híbrida

Se trata de una estructura fija dental, parecida a la anterior, pero sin la posibilidad de ser removible.

Una de sus características es la comodidad, y que al no tener un paladar es casi imperceptible a la vista. Suelen ser colocadas en pacientes que perdieron la dentadura en su totalidad o aquellos que presenten perdida moderada de hueso.

 

Varios tipos dependiendo del material

Metal-acrílico

Se trata de un núcleo metálico rodeado por acrílico. El aspecto no suele ser de lo más natural, y debe de cambiarse el material cada dos años aproximadamente. Es recomendado para personas mayores o aquellos pacientes que han sufrido de una gran reabsorción del hueso.

 

Circonio-cerámica

En este caso, el núcleo está hecho de circonio y este se encuentra rodeado de un material cerámico, el cual es mucho más resistente que el acrílico. Aporta gran estética debido a la apariencia natural que da, y no deben ser reemplazados tan seguido como los anteriores mencionados.

 

Metal-cerámica

Es más económica que la anterior y la apariencia que da es natural. La cerámica suele emplearse para el color blanco de los dientes y el color rosado de las encías faltantes. El núcleo en este caso está hecho de metal.

 

Sin aleaciones metálicas

Para este tipo de implante se hace uso de un polímero termoplástico con una alta biocompatibilidad. Este material contiene un alto nivel de resistencia mecánica, es decir, resistente ante los movimientos de mandíbula. Este posee un nivel estético bastante alto y tienen una durabilidad entre cinco y diez años.

¿Se Pueden poner Implantes Dentales sin Hueso?

Poner Implantes Dentales Sin Hueso

Los implantes dentales han logrado un gran avance en el mundo de la odontología, razón por la que hoy en día son la opción ideal para el reemplazo de la dentadura faltante.

Debido a muchas razones, existen personas que han sufrido la pérdida de uno o varios de sus dientes, por lo que para conseguir que su dentadura pueda funcionar de forma habitual se crearon unos sustitutos dentales para que así cumpla con sus funciones normales. Estos implantes consisten en un tornillo de rosca que se adhiere a la mandíbula para colocar encima una corona que reemplace el diente.

Este tratamiento puede llegar a tener ciertas limitaciones, por lo que no todos los pacientes pueden ser candidatos para este procedimiento, y uno de estos factores críticos sería la cantidad de hueso maxilar necesaria.

Aproximadamente de un 10 a 20% de la población suelen tener huesos maxilares atrofiados, lo que significa que poseen poca cantidad de hueso. Esto se vuelve un inconveniente a la hora de realizar este procedimiento, y el motivo de esto es que, para colocar el tornillo de implante, es necesario que este pueda adherirse a una base sólida de la cual se sostendrá.

En el caso de colocar el implante en una encía donde el volumen del hueso es bajo, el implante fracasaría.

Esta pérdida de hueso se puede deber a varios factores:

  • Periodontitis avanzada: La periodontitis se trata de una enfermedad que suele causar inflamación en las encías. Si esta no se trata, puede llegar a causar la retracción del hueso y la encía.
  • La pérdida de dientes: Los dientes perdidos dejan un espacio entre las encías superiores e inferiores, y esto puede ocasionar que, debido a los movimientos que se realizan con la mandíbula, ese espacio entre ambos maxilares comience a deformar la forma original de la mandíbula.
  • El mal uso de la dentadura postiza: El roce de la dentadura que no esté bien ajustada puede llegar a generar problemas que desgastan el hueso.

Sin embargo, a pesar de este inconveniente, existen distintas soluciones:

  • Injerto de hueso: Se trata de colocar un injerto que pueda servir como base para el implante. La desventaja de este procedimiento es que es muy invasivo, además de que luego de la cirugía es necesario un tiempo de espera para que este injerto pueda madurar y terminar de endurecerse. En ocasiones, puede llegar a ser imprescindible dos operaciones para lograr esa fijación en la mandíbula.
  • Utilizar otro tipo de implantes: Los especialistas tienen gran variedad de opciones en cuanto a implantes para así evitar la problemática de no tener una cantidad de hueso suficiente. Están los implantes cortos que poseen una longitud menor que la de los normales, también existen los implantes angulados que evitan llegar al seno maxilar, y muchos más.
  • Elevación del seno maxilar: Se trata de elevar el hueso para así lograr un aumento de la densidad del mismo. Con este procedimiento se puede lograr no sólo el volumen deseado, sino también la inclinación necesaria.
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